En este post nos ponemos serios. Hablamos de dinero. Vamos a explicar las tres letras que deciden si eres un genio de los negocios o si simplemente estás perdiendo el tiempo y el capital: el ROI. Si no conoces este número, no estás dirigiendo una empresa, estás jugando a la lotería.

Mira el vídeo: Dominando el ROI paso a paso

¿Qué es exactamente el ROI?

El término viene del inglés Return On Investment, que en español traducimos como Retorno de la Inversión. Es una fórmula matemática muy simple que te dice cuánto dinero has ganado (o perdido) en relación con lo que te has gastado.

Piénsalo como el termómetro de la rentabilidad. Es lo que te indica si una acción de marketing, una contratación o la compra de maquinaria está funcionando de verdad.

La fórmula mágica:

Para calcularlo, solo necesitas hacer esta operación:

ROI = (Beneficio obtenido – Inversión\Inversión) x100

El resultado se expresa siempre en porcentaje para que sea fácil de comparar.

Ejemplo de barrio: Las camisetas e Instagram

Vamos a bajarlo a la tierra para que se entienda a la primera. Imagina que gastas 1.000€ en anuncios de Instagram para vender tus camisetas. Gracias a esos anuncios, consigues ventas por valor de 3.000€.

¿Cuál es tu ROI?

1- 3.000€ (ganados) – 1.000€ (invertidos) = 2.000€ de beneficio neto.

2- Dividimos esos 2.000€ entre los 1.000€ de la inversión inicial = 2.

3- Multiplicamos por 100 = 200% de ROI.

¿Qué significa esto? Que por cada euro que metes en la “máquina” de publicidad, la máquina te devuelve 2 euros de beneficio neto más el euro original que invertiste. ¡Es una máquina de imprimir dinero! Por el contrario, si el ROI fuera negativo (por ejemplo, un -50%), significaría que por cada euro invertido solo recuperas 50 céntimos. Mal asunto; toca cambiar de estrategia.

Emprendedores Pro vs. Novatos

Los emprendedores novatos suelen gastar dinero por intuición: “Voy a poner un cartel aquí” o “Voy a contratar a este influencer porque me cae bien”.

Los emprendedores PRO calculan el ROI de absolutamente todo.

– Si una acción tiene un ROI positivo: Metes más gasolina y escalas.

– Si el ROI es negativo: Cortas el grifo inmediatamente.

No gastes, invierte. Y para saber si realmente estás invirtiendo, tienes que medir el retorno. Si no mides el ROI, estás caminando a ciegas.