En este post vamos con mi término favorito. El del emprendedor de raza, el que no espera a que nadie le dé permiso para empezar y se arremanga desde el minuto uno. Hoy hablamos del BOOTSTRAPPING.
Mira el vídeo: La magia del Bootstrapping
¿Qué es el BOOTSTRAPPING exactamente?
El término viene de la expresión inglesa “To pull oneself up by one’s bootstraps” (levantarse tirando de los cordones de tus propias botas). Físicamente es imposible, pero metafóricamente es precioso: significa emprender y hacer crecer tu negocio únicamente con tus propios recursos.
Hacer bootstrapping es avanzar solo con lo que genera el propio negocio.
– Sin inversores externos.
– Sin Venture Capital.
– Sin bancos (al menos al principio).
Solo tus ahorros, tu sótano, tu ordenador y el dinero que te pagan tus primeros clientes.
Una filosofía de vida (y de negocio)
El Bootstrapping no es solo una forma de financiación, es una mentalidad radicalmente distinta:
– En una startup financiada, si necesitas una silla, quizás compras una de diseño de 1.000€.
– En una startup “bootstrapped”, te traes la silla de la cocina de tu casa o trabajas de pie hasta que el negocio pueda pagarla.
Ventajas de ser un “Bootstrapper”
1- Libertad total: No tienes jefes ni inversores presionando por resultados trimestrales. Tú decides el rumbo al 100%.
2- Foco extremo en el cliente: Como no tienes dinero infinito en el banco, necesitas vender YA para comer. Eso te obliga a crear algo que la gente realmente quiera pagar rápido.
3- No te diluyes: El 100% de la empresa es tuyo. Si el día de mañana vendes por 10 millones, esos 10 millones son íntegros para ti.
El riesgo: La otra cara de la moneda
La principal desventaja es que vas más lento. No puedes quemar millones en marketing para capturar el mercado a toda velocidad. Además, el riesgo personal es máximo: si te equivocas, pierdes tu propio dinero, no el de un fondo de inversión.
Aun así, empresas gigantes como GoPro, Mailchimp o Basecamp empezaron así, demostrando que no siempre necesitas un millón de euros para empezar.
Mi consejo final
No pienses que necesitas permiso de un inversor para validar tu idea. Solo necesitas una solución, un cliente dispuesto a pagar y muchas ganas de trabajar. Eso es bootstrapping.
